Mundo ficciónIniciar sesiónQuillan y Sheila estaban felices con la perspectiva de pasar unos días con su tía y sus primas. El problema resultó Malec. Cuando lo acomodé en la montura frente a mí y vio que sus hermanos nos despedían alegremente desde el camino, se echó a llorar desconsoladamente.
Intercambié una mirada con Risa, que apretó los labios y suspiró. Desmontó de su yegua y se acercó a mi semental para tomar a Malec en su







