Mundo ficciónIniciar sesión—¿En verdad quieres mi opinión?
Asentí con la boca llena, muy cómodo envuelto en mi bata de lana y pieles, mis pies abrigados en mis botitas de vellón, sosteniendo a mi hijo dormido con un brazo mientras usaba la otra mano para comer cuanto Risa traía a la mesa.
Ella amasaba en la cocina, escuchándome sin interrumpirme, y cuando al fin callé, hizo una pausa en su trabajo para mirarme a los ojos muy seria, las cejas un







