Los meses se fundieron con dolor, sudor y revelaciones. El tercer mes trajo consigo un deseado cambio de dinámica. Ya no éramos maestro y alumna; éramos dos depredadores supremos afilando sus garras el uno contra el otro.
El pasar del tiempo no solo se evidenciaba en la fuerza y agilidad que iba ganando con el entrenamiento, sino también con el crecimiento de mi vientre. El cachorrito de linaje Alfa Puro y magia de Sombra se desarrollaba a un ritmo alarmante, exigiéndome grandes cantidades de e