Mi Loba interior se despertó, excitada.
Yo no era inmune tampoco a todos los estímulos que estaba sintiendo, oliendo y viendo.
Haldor, con su torso completamente desnudo y brillando con una capa de sudor que resaltaba cada músculo, cada tendón y cada cicatriz de su cuerpo monumental, se encontraba de pie frente a un yunque masivo de hierro negro. Llevaba pantalones de cuero oscuro, ceñidos a su cuerpo como segunda piel, un bulto majestuoso destacaba en su cadera.
La gruesa venda de cuero marcad