Justo cuando intentaba tranquilizarse, unos agudos sirenazos y disparos resonaron fuertemente en el pasillo. En su desesperación, dejó caer el vaso con agua, haciendo que los vidrios se esparcieran por el suelo mientras miraba a todos lados. De pronto, uno de sus hombres entró a la habitación y Damián sorprendido al verlo le dice.
—¡¿Dónde diablos te habías escondido?! ¿Por qué carajos me abandonaron todo este tiempo? ¿Tienes idea de todo lo que ese traidor de Mateo y su maldita abuela me hic