El pensamiento no fue una palabra. Fue un destino. El portal es estable. La cosecha puede comenzar.
Era una señal enviada no a nuestro mundo, sino desde él. Una llave girada en una cerradura cuya existencia desconocíamos. Y en su estela, llegó una nueva presencia. No era una sola mente, sino mil. Mil conciencias frías, distintas y hambrientas convergiendo sobre nuestro pequeño planeta azul y verde.
Las sentí primero. Fue una presión, un peso inmenso y repentino en mi mente que hizo que mis rodi