RONAN P.O.V
La palabra “Mata” fue como el disparo de partida en la sala estéril y blanca.
Por un solo, congelado latido, el mundo se volvió un cuadro silencioso de violencia inminente. Los dos guardias se movieron, sus movimientos una fluida, ensayada sinfonía de muerte. No alcanzaron sus armas de fuego. Fueron directamente a los estuches plateados sujetos a sus muslos, abriéndolos con una facilidad practicada.
Lo que emergió no era un arma. Era algo mucho peor.
El primer guardia disparó, y una