La nota tenía dos palabras al principio.
No confíes en Beatrice.
Luego más: Si algo me pasa, no dejes que te lleven de vuelta a la casa como si fuera protección. La casa ya no es nuestra. No firmes nada por calma. No aceptes medicinas de ella. Si dudas, busca la piedra y sigue después la letra M.
Franco la había llevado al comedor pequeño del fondo, donde la luz era más cálida y la mesa más estrecha. No era la sala de trabajo. No era el subsuelo de los documentos. Era un gesto mínimo que Adriana