**Punto de vista de Aria**
La tormenta golpeó más fuerte de lo que nadie esperaba. No era solo lluvia; era un diluvio violento y azotador que golpeaba el tejado de la finca como mil puños. Un relámpago partió el cielo, seguido de un trueno tan fuerte que vibró en mi pecho y sacudió las paredes de mi habitación. Yo estaba en la cama, aferrando las sábanas con los nudillos blancos. Las ventanas habían quedado entreabiertas y la lluvia entraba a chorros, mezclándose con el sudor de mi piel. Mi est