**PUNTO DE VISTA DE DIANA**
Las lágrimas ardían en mis ojos, calientes y humillantes. Me negué a dejarlas caer. Llorar nunca ayudaba. Llorar nunca cambiaba nada.
—Hice todo lo que me pediste —dije, con la voz quebrada—. Te ayudé a acercarte a ella. Te pasé información sobre los movimientos de Valente, sus rutinas, sus puntos débiles. Arruiné las cosas para ella. Hice su vida un infierno. Todo eso lo hice por ti.
—Y fallaste —dijo él—. Ella escapó. Otra vez. Se te escapó de entre los dedos, se m