Los días habían pasado Y aunque el bosque era hermoso, y la cabaña de Mark cálida y segura, Fanny sentía que el aire en ese lugar era más denso. Como si cada rincón le recordara que no pertenecía allí.
Las miradas seguían.
Las murmuraciones también.
Cada vez que intentaba ayudar, alguien la corregía. Si recogía leña, se la arrebataban de las manos. Si intentaba preparar algo de comida, las lobas la empujaban con una sonrisa falsa y la sacaban de la cocina.
—No es tu lugar —le había dicho Lyanna