Lina.-
— Eres una niña preciosa, sí –muevo mi cuerpo de lado a lado, sosteniendo a Emiliana en mis brazos, no puedo evitar preguntarme si algún día…y me respondo mentalmente yo no sería una buena madre.
— ¿Qué haces? –mi cuerpo se detiene al escuchar la voz que estremece mi cuerpo.
— Solo la cuido mientras Nadia y Emil resuelven sus asuntos –no tengo que girarme para saber que anda en modo protector, vigilándome como si yo representara un peligro para la bebé–. ¿me vigilas? ¿crees que le haré