Nadia.-
Otra noche más en esta tortura, escuchando los gemidos de desgraciada que vigila y cuida de mi embarazo, trato de desviar la mirada, pero uno de los hombres de Yuri, un pervertido al igual que él sostiene mi rostro y me impide cerrar los ojos, mientras él embiste con total salvajismo a la loca.
— Sé que lo disfrutas Nadia –comenta con la respiración agitada sin dejar de moverse dentro de la mujer, ¡Asqueroso! –lo disfrutarás más, cuando me sientas sobre ti y dentro de ti.
El estómago