Nadia.-
Aún podía sentir como los oídos me zumbaban por los disparos, el corazón casi me saltaba del pecho, la adrenalina recorriendo mis venas.
— ¿Niña de verdad estás bien? –Lina preguntaba con los ojos llenos de terror. – ¡Nadia, para!
— Estoy… bien, fue una explosión de adrenalina amiga, me hubieses visto disparándole a esos idiotas –ni yo sé porque sonaba tan emocionada cuando fácilmente estuvimos a punto morir de haber ido en esa camioneta. – ¡Wow! –Lina me miraba sorprendida.
— ¿Parece qu