Nadia.-
Estaba en la mesa junto a Emil, cada bocado pasaba con dificultad, me sentía como una niña de cinco años siendo obligada por su padre para comer sus vegetales.
— ¿Qué significa la mariposa? –rompí el silencio viendo la sorpresa en sus ojos por mi interrogante, su mandíbula se tensó desviando la mirada.
— No significa nada –respondió con la misma dureza, con la mirada perdida entre sus pensamientos. –necesitas descansar, quiero que duermas, mañana no quiero ver ojeras debajo de esos ojos