El vehículo derrapa por el golpe y la velocidad que lleva. Las luces parpadeantes parecen avisar el peligro que por segunda vez se encima sobre ellos. El grito de Emily ensordece el ruido de los metales crujiendo, un brazo fuerte como el acero la sostiene de manera firme antes de ajustar el cinturón de seguridad. Nicolay sale disparado hacia a delante golpeando su cráneo contra el vidrio que separa los asientos traseros de los choferes.
El silencio luego de la colisión es cortado como un gran cu