Capítulo 168 – El nido de víboras
El convoy de Grigori finalmente aparece en la pista de aterrizaje. No son carros de lujo brillantes como los que traía Belice, sino camionetas militares blindadas, de esas que no se detienen ante nada y que imponen respeto con solo verlas. Emily se sube rápido, queriendo escapar del viento que le congela la cara. Se pega a la ventana y mira cómo el aeropuerto se va perdiendo entre la blancura del paisaje. La mansión Minsky aparece de pronto entre la nieve; es un castillo enorme de piedra oscura