Egor escucha apenas las palabras de Darko detrás de la bocina. Un estremecimiento recorre su cuerpo y la herida arde como el demonio luego de salir de una cirugía menor. Amelia se encuentra en camino para cambiar los apósitos y las vendas sugerencia de Iván. Se encuentran de frente, ella lo mira con ojos de amor, con el reflejo de alguien a quien no se le debe nada y no lo espera, él lo hace con el respeto que se le tiene a una vieja amiga que, le ha hecho compañía en algunas noches de soledad.