Emily observa como su supuesta tía abandona la habitación con Vladimir de la mano. Ignasi se queda en la habitación acomodando algunas cosas cabizbajo buscando qué su madre no descubra lo que va a platicar con Emily.
Ella lo observa detenidamente y se percata de que no solo, no es como ellos, sino que la diferencia lo lleva a ser, aunque no lo demuestre mucho más inteligente de lo que se piensa. Entonces aprovecha para hablarle.
—Ayúdame, por favor —suplica Emily en un susurro—. Tú no eres como