Everest Campbell camina por uno de los pasillos del ala sur de la Mansión Romanov custodiado por dos guardias que lo llevan a su habitación. La fiesta de Becky ya ha terminado, son casi las nueve de la noche y todos se han despedido para que los encargados de la limpieza puedan desempeñar su trabajo con tranquilidad.
El hombre tiembla como una hoja al ver que el mismo Nicolay Romanov se encuentra recostado al lado de la puerta donde yacerá supone como prisionero por haber cometido un error del