El comedor de la mansión Romanov se llena de voces femeninas y risas, un contraste absoluto con el silencio militar que suele dominar los pasillos. Hoy deciden cambiar el lugar de la reunión para que Macarena pueda estar presente, pero con una condición: “solo chicas”.
Emily entra con la bandeja en las manos, seguida de Bertha y Anita quien se ha quejado de sus tobillos hinchados, mientras Becky corre de un lado a otro con la energía de un torbellino.
—Hoy desayunamos juntas —anuncia Be