Capítulo 45
Ambos ingresaron al despacho en el que ella misma había estado tantas veces. Clarisse, hasta ese momento, había llevado la contabilidad de la mansión, el pago de los criados, los jardineros e incluso los asuntos del capataz de las caballerizas. Amaba supervisar ella misma todo el papeleo; sin embargo, en esta ocasión su padre la había excluido por completo de su propia transacción. Para ella, toda esta pantomima seguía pareciendo una venta ordinaria donde ella era el producto y el comprador era…