Luego del largo paseo matutino, se dirigieron hacia la casa de campo para tomar el desayuno junto a la Duquesa. La cabeza de Mason aún daba vueltas acerca de todo lo concerniente a su boda; si bien era un hombre seguro de sí mismo, no tenía idea de cómo actuar frente a un inminente matrimonio que le parecía una verdadera cárcel.
¡Pero qué demonios, él era el Duque de Cambridge!
Apartando lo que su tía le había indicado, podía tener a la mujer que desease, ya que en cuanto Clarisse quedara encin