Clarisse asintió hacia la mano que Mason extendía aun cuando no había bajado completamente la escalera, asombrada de nuevo ya que su cuerpo sufrió una serie de alteraciones involuntarias. El temblor en sus piernas no cesaba y estas amenazaban con dejar de sostenerla en cualquier momento; la sudoración en medio de su busto y la resequedad de su boca causaron un tormento inexplicable en su ser, ya que todo ocurrió al mismo tiempo en que sus miradas se cruzaron.
— Clarisse, debes avanzar —susurró