Capítulo 83 —Tres golpes secos
Narrador:
Tres golpes secos. No de vecino, pues estaba más que claro que no había ni uno a kilómetros a la redonda. Tampoco de alguien perdido. Eran insistentes, eran golpes de quien espera que le abran.
Esteban se sobresaltó tanto que casi se le cayó el cubierto. Eloísa sintió que el corazón se le subía a la garganta.
Tony dejó de masticar.
Se puso rígido.
—¿Quién es? —susurró Eloísa, sin darse cuenta.
Esteban se levantó lento.
—No tengo la menor idea —dijo, pero