Capítulo 84 —El sello del Diablo
Narrador:
Mateo esperó a que el silencio se asentara.
No el silencio cómodo, sino ese que queda después de que alguien impone orden y todos entienden que, a partir de ese momento, cada palabra pesa. Dinorah ya había dado las instrucciones. La casa estaba contenida. Los hombres afuera, quietos. Tony recostado otra vez, pálido pero consciente.
Mateo se acercó.
No lo hizo como amigo. Se acercó como quien necesita una verdad urgente y sabe que solo hay un hombre