Capítulo 77 —Lo que arde bajo la piel
Narrador:
—Mi padre sí —replicó Eloísa—. Y yo también.
Tony apretó la muñeca de nuevo, y a Eloísa se le escapó un quejido.
—Suélteme. Me está lastimando.
—Te estoy probando —dijo él, sin vergüenza—. Si gritas, si corres… me confirmas que no estoy a salvo.
Eloísa lo miró con odio y miedo mezclados.
—Estoy sola —dijo—. ¿Qué cree que voy a hacer? ¿Llamar a quién? ¿A la policía? No tenemos ni señal buena aquí.
Tony parpadeó.
La fiebre le jugaba en contra. Se le