Capítulo 53 — La llamada que quiebra la confianza
Narrador:
La noche del jueves se había instalado en la finca como una manta liviana: no abriga, pero tapa. Camila estaba en la cama con el tobillo apoyado en almohadas, ya sin ese dolor feroz de los primeros días, aunque todavía con la sensación humillante de depender de alguien para moverse rápido si algo pasaba. Tony estaba en el dormitorio también, no pegado a ella, no encima, pero presente de esa forma que no necesitaba contacto para sentirse