Capítulo 54 —Mentía
Narrador:
Mientras Tony seguía al teléfono...
Mariana se quedó en silencio apenas un segundo. No fue un silencio dolido. Fue uno peligroso.
—¿Algo? —repitió, con una risa incrédula—. ¿Algo como qué?
Entonces dime, Tony… —la voz se le afiló— ¿qué puede tener Camila que yo no?
Tony cerró los ojos un instante. No por cansancio, por hartazgo. Cuando volvió a hablar, lo hizo despacio, sin elevar la voz, como quien ya no tiene nada que perder.
—Franqueza —dijo—. Para empezar.
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