Capítulo 26 —Es el órden
Narrador:
Luigi no volvió a sentarse enseguida.
Caminó despacio alrededor del escritorio, como si necesitara moverse para acomodar lo que acababa de escuchar. Tony permaneció de pie, inmóvil, con la espalda recta y la mandíbula apretada. No intentó justificarse más. Ya había dicho lo esencial. Ahora venía lo que más temía: el precio.
Luigi se detuvo frente a la ventana. Afuera, el jardín se veía impecable, casi ofensivamente tranquilo. Un contraste absurdo con la tensión