Capítulo 138 —Hermanos de la vida
Narrador:
Dominic no hablaba.
Eso, en él, ya era una señal.
Román lo miraba desde el otro lado de la mesa sin apurarlo, sin empujarlo, sin hacer lo que hacía con todos los demás: cortar el aire, ordenar, decidir. Con Dominic, el Diablo tenía otro ritmo. Uno viejo. Uno que venía de antes de los apodos, de las guerras, de la sangre y del poder.
—No estás bien —dijo Román al fin, sin adornos.
Dominic soltó una risa mínima, seca.
—Estoy perfecto.
Román ni parpadeó.