Capítulo 10 —Buena zurda
Narrador:
Camila bajó sin esperar que le abrieran. Tampoco esperó a que él le ofreciera la mano.
Estaba demasiado cargada, demasiado herida, demasiado cansada. El aire de la noche era fresco pero ella ardía todavía. Ardía en el orgullo, en la dignidad, en la bronca contenida.
La mansión estaba viva. Guardias, personal, movimiento silencioso. Todos vieron cómo regresaban juntos. Todos vieron la rigidez de los hombros de ella, la calma controlada de él, así que... todos de