Capítulo 9 —Tuetearme
Narrador:
El aire afuera de la gala estaba frío, pero Camila ardía.
No caminaba. Avanzaba. Con pasos firmes, duros, como si cada uno fuera una forma de no llorar.
Esperaba la limusina con los brazos cruzados, la mandíbula apretada y el orgullo sosteniéndole la respiración. El corazón todavía le latía en la garganta. No por amor, no por celos. Por indignación. Por dignidad. Por no aceptar que los demás la vieran como “la otra que sabe y se queda igual”.
Y entonces él apareci