Cuando su jefa le dio la noticia, los ojos de Susana se abrieron de par en par. Sabía mejor que nadie lo exigente y prestigioso que era aquel certamen.
Llegar a la final no era cosa menor. Participaban figuras reconocidas del mundo literario, tanto nacionales como internacionales. Además, el concurso se caracterizaba por su transparencia: nada de favoritismos, nada de arreglos por debajo de la mesa.
—Desde que fundamos la editorial, nunca habíamos llegado tan lejos en un concurso así —dijo su je