5. Esto fue una sorpresa
El sabor amargo en la boca es el menor de mis problemas. Mis manos tiemblan mientras intento recomponerme, evitando mirarlos.
La palabra “tío” sigue resonando en mi mente, haciéndome jadear.
— Mia, ¿estás bien? — pregunta James, con un tono preocupado. — ¿Quieres un vaso de agua?
Asiento ligeramente, girándome por fin para enfrentarlos. Sin embargo, Ethan se mueve primero. Sin decir nada, camina hasta el minibar en una esquina de la oficina.
— Toma — murmura, entregándome una botella de agua.
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