16. Fue solo un malentendido
Sin pensarlo dos veces, me acerco a la entrada del pasillo, escondiéndome detrás de un enorme macetero mientras los observo desde lejos.
Se detienen frente a una joyería y siguen conversando. La mujer, esbelta, de cabello corto y oscuro, ríe por algo que Ethan dice, lo que lo hace relajarse aún más.
Siento un nudo en el estómago y ni siquiera sé por qué. Tal vez porque la única vez que lo vi así, tan despreocupado, fue aquella noche.
—¿A quién estamos espiando exactamente? —susurra Vitóri