15. un huracán llamado Ethan Hayes
Para mi sorpresa, mi segundo día de trabajo fue mucho más tranquilo que el primero. Ethan estuvo ocupado con compromisos fuera de la oficina, lo que por fin me permitió trabajar en paz.
Sin la presencia intimidante del CEO presionándome, pude concentrarme mejor e incluso completar algunas tareas por mi cuenta. Me sentí aliviada, pero sé que esta calma es solo temporal. Después de todo, apenas es mi segundo día.
Cuando el reloj marca las cinco de la tarde, termino mis tareas, aprovechando la tra