150. Una declaración de guerra
“Mia Bennett”
Las conversaciones y las risas aún resuenan en la mesa cuando Catherine se pone de pie con una sonrisa cálida.
—¿Alguien quiere un café en el salón? Tengo una tarta de manzana para acompañar.
Siento la mirada de Ethan sobre mí al instante. Sus ojos verdes me preguntan en silencio: ¿seguimos o damos por terminada la noche aquí?
Le devuelvo la mirada, suplicando sin palabras. Estoy agotada. Dos días intensos en Nueva York seguidos de este viaje a San Francisco me han dejado sin fuer