194. El reflejo de su propio odio
“Ethan Hayes”
El mundo a mi alrededor se mueve como en cámara lenta mientras sostengo a Mia, inconsciente, entre mis brazos. Su sangre empapa mi camisa, caliente y espesa contra mi piel.
—Mia, abre los ojos —le pido, con la mano temblorosa mientras le doy una leve palmada en el rostro—. Por favor… no me hagas esto. Abre los ojos, no me dejes.
—Hija… despierta —murmura James a mi lado, rozando su mano.
Los paramédicos irrumpen en la sala y se reparten de inmediato entre Gabriel y Mia. Me aparto