195. Solo queda esperar
El médico nos observa durante un momento que se siente eterno. Su rostro refleja el cansancio de horas en el quirófano, pero sus ojos siguen atentos.
—Sobrevivió a la cirugía —dice por fin, y siento que las piernas me fallan de puro alivio—. El proyectil perforó el pulmón izquierdo y causó daños importantes, pero logramos estabilizarla. Hubo una pérdida considerable de sangre, lo que nos preocupó bastante durante el procedimiento.
—¿Pero va a estar bien? —pregunta James, visiblemente tenso.
El