Después de dejar a Nico en su habitación, intenté volver a la mía.
Intenté.
Porque mi cabeza seguía atrapada en el mismo problema.
El topo.
Alguien dentro de esta casa estaba vendiendo información. Alguien había sabido que yo iba a esa iglesia. Alguien había permitido que un asesino llegara antes que los refuerzos de Ciro.
Y si esa persona seguía aquí, todos corríamos peligro.
Suspiré mientras caminaba por uno de los pasillos del segundo piso.
Necesitaba pruebas.
Necesitaba algo.
Pero, ¿por dón