Aquella noche no le dije nada a Ciro.
Varias veces estuve a punto de hacerlo.
Varias veces imaginé entrar en su despacho, sentarme frente a él y contarle todo lo que había visto en aquella carpeta.
La cuenta en Suiza.
El dinero.
La transferencia de Francesca.
Pero cada vez que estaba a punto de decidirme, aparecía la misma duda.
¿Y si estaba equivocada?
¿Y si había una explicación?
Acusar a Don Tano no era lo mismo que acusar a cualquier hombre de la organización.
Era casi familia para Ciro.
Y