(Narrado por Sara)
El plan era perfecto.
Llevaba días dándole vueltas. Desde que Regina anunció el embarazo con lágrimas de cocodrilo y Henrik miró a esa chica como si fuera la única mujer sobre la tierra. Desde que entendí que el bebé no era una posibilidad lejana, sino una realidad. Una realidad que crecía dentro de esa pobrecita y que, en unos meses, se convertiría en el heredero Blackwood.
Mi heredero. El que debería haber sido mío.
Pero no podía ser. Porque nunca pude quedarme embarazada.