El club estaba en silencio, salvo por los sollozos de su parte. Cada miembro me miraba con orgullo y comprensión. Miré a Suerte y esto me asintió.
—Mamá, necesitas irte. Los Príncipes de la Oscuridad han tomado su decisión y no quiero tener nada que ver contigo. Lárgate y nunca vuelvas. Seamos realistas, no te costará hacerlo. Te olvidaste de mí hace mucho tiempo —dijo Suerte, y me acerqué a él, guiñándole un ojo.
—Sabueso, escolta a esta mujer fuera del pueblo, no, sácala del estado. No es bien