Punto de vista de Armonía.
Mi día había pasado volando y la sonrisa no se me había quitado ni un momento. Ni cuando la máquina de café decidió fallar, ni cuando el equipo de construcción golpeó una tubería. Nada podía arruinarme esa sonrisa. Todo era gracias a él, mi hombre, Mav.
Dios, se sintió increíble llamarlo mi hombre. La parte primal en mí estaba orgullosa, inflando el pecho y rugiendo al cielo de felicidad.
Cuando entré a la casa club para recoger a Mística, me detuve en seco al escuchar