—No hizo nada. Tú causaste esto, Rebel. Tú provocaste la muerte de Luna —giré la cabeza para mirar a Román y me enderecé, caminando hacia él.
—Oh, no parecías tan afectado por Luna cuando tenías la boca de otra mujer ocupada con tu verga—dije, arqueando una ceja. Sus ojos se abrieron como platos. Todos quedaron en silencio. Incluso escuché una brusca inhalación que seguramente vino de Daniel y Dylan.
—No sé de qué estás hablando —respondió, desviando la mirada, y yo solté una risita.
—No te haga