Punto de vista de Salvaje
Al salir de la casa de Ángel, no volví al club como habría sido lo habitual, sino que me dirigí a mi casa, ese lugar que solo mis superiores conocen. Pasé toda la noche en vela, sin poder dormir, repasando una y otra vez las palabras de Ángel en mi mente.
Sí, me comporté como un maldito impaciente, debí darle tiempo para que se adaptara y se sintiera cómoda en su nuevo entorno. Pero no, como el imbécil que soy, creí que sería buena idea dejar que mis padres y algunos de