"Me alegro por ti, ahora lárgate. Ya te has quedado más tiempo del que te eres bienvenido". Le digo, cruzando los brazos sobre el pecho.
Hace ademán de irse pero se detiene, gira hacia mí y me señala con el dedo, lo que me hace sonreír con satisfacción.
"Esto no ha terminado, tendrás unos días para instalarte, pero luego vendré a ver a mi hija, te guste o no, princesa". Pongo los ojos en blanco.
"Como quieras". Sé que estoy actuando como una perra, pero me importa un carajo.
Me quedo allí, obs