Punto de vista de Salvaje
Esta mujer mía… Juro por Dios que la ataré a la maldita cama cuando la alcance. Le dejaré el trasero rojo de tantas nalgadas. Nunca aprendía. Tampoco escuchaba nunca. ¿No podía ver que esto era jodidamente peligroso? ¿Que la había perdido demasiadas veces como para perderla de nuevo?
Se estaba comportando como una malcriada y aprendería una valiosa lección cuando pusiera mis malditas manos sobre ella.
Corrí hacia mi moto, me monté a horcajadas y la encendí, poniéndome e