—Voy en camino —dije antes de colgar. Guardé el teléfono en el bolsillo y encendí la moto. Rugió con fuerza y luego ronroneó como un gatito. La sensación de tener una máquina tan poderosa vibrando debajo de mí me hizo sonreír con malicia, sabiendo que este sería el mejor paseo de mi vida.
—¡Angie! ¿Adónde vas? —gritó Ryder mientras corría hacia mí. Casi se tropieza en los escalones. Aceleré el motor.
—A ver a Alessa. Atrápame si puedes —dije riéndome mientras hacía girar la rueda trasera, levant